Tendré que enojarme con cada cosa que me recuerde a él, enojarme hasta odiarlo, y odiarlo hasta olvidarme de él.

jueves, 3 de noviembre de 2011


Salgo de casa con prisas y te encuentro esperándome en la esquina que nos conocimos. Me dices que estoy perfecta y en ese momento me doy cuenta de que no eres como el pivón que conocí la noche anterior que me pidió el número, ni como el novio guapo de mi amiga que me pica desde hace tiempo, ni como el hijo del frutero que me guiña el ojo cada dia y que con cada guiño me derrito. No eres como esos, no pareces tan perfecto, puede que no tengas los mismos músculos que el primero, ni la sonrisa del segundo, ni los ojos del tercero, pero tienes ese corazón grande que me hace sentir la más guapa del mundo, aunque no lo sea ni por asomo. Tú eres ese, eres el número uno, eres mi chico ideal. Y... y... vuelvo a la realidad.
- ¿Hacemos un trato?
- ¿De qué se trata?
- Si te doy un beso, prométeme que saldrás de mi cabeza.
- ¿De verdad crees, que besándote saldré de tu cabeza? ¿No pensarás mas en mi?
- Tienes razón. Pero sigo queriendo ese beso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario